El equipo

El equipo

A veces...

Lo más divertido de la vida es el no saber el qué te deparará el futuro, ¿verdad? ~Eria Jumps

(Esta historia es ficticia, o al menos según Junie; Eria aún se opone completamente a esta idea...)

Golden Podium es un proyecto tanto escrito como dibujado que lleva en pie desde 2012. Tenemos una novela, dibujos, tiras... ¡y hasta un Motion Book! #goldenpodiumcomic

21 jul 2026

125. Una de las rectas finales

Capítulo 125

-¡Del, estás bien! -Mirta lo abrazó, sin importarle que estuviera empapado de haber llevado su ropa habitual bajo el traje-. Pero... ¿y tu ala delta? 

-La hemos escondido en la playa para que nadie la encuentre -sonrió con suficiencia-. Y bien, ¿te cuento todo lo que me ha pasado en el mar? Mira, todo empieza...

Las batallitas iban a durarle un rato, eso seguro. Me sorprendía que aún le quedase aire para hablar tanto después de su número de escapismo y de haber recorrido un trecho más largo del que esperaba.

-Gray pasó por aquí hace no mucho -explicó Teck-. Estaba un poco hecho polvo, pero es normal después de todo lo que lleva corriendo. Ese tal Allan le va pisando los talones, pero con nosotros delante no se ha atrevido a hacer nada raro. Tampoco hemos visto a Ridley.

-Eso es bueno -me alivié-. ¿Y qué hay de Tornado? ¿Está aquí? ¿Y... está bien?

-No, se fue cuando pasó Jetwick, pero no le había pasado nada -me contó Bobby-. Total, ¡cayó sobre la pierna buena! No se hizo ni un arañazo.

-Me alegro mucho, pero no entiendo lo que dices de la pierna buena. ¿Es algún tipo de expresión?

Todos se quedaron mirándome hasta que empecé a sentirme incómoda.

-Yo creía que lo sabías, Eri. No lo sé desde hace mucho, pero pensaba que era la última.

-¿Saber qué, Mia?

La radio nos interrumpió. Un momento: si Legend no era, ¿entonces...?

-¡Hola, hola, capitana del F-06! ¿Nos oyes?

¿Tornado? ¡Ah, claro! debía ir con Jetwick, porque se le escuchaba a través de su micro.

-¡Hola, te recibo! ¿Te han tratado bien mis chicos?

-Sí, aunque cuando vi aquella furgoneta misteriosa pasar por mi lado pensé que me iban a secuestrar, no te voy a engañar -rió-. ¡Pero aquí estoy, continuando la carrera con vuestro compañero! Ah, y que sepas que tu equipo no me ha llevado ni un kilómetro; no quiero que me coloquen en la Sala Pétrea.

-Te veo muy hablador para los kilómetros que lleváis -dije con ironía. Además, tal y como me habían mencionado, a pesar del accidente, Tornado no parecía afectado; de hecho, seguía igual de alegre y jovial que de costumbre.

-Bueno, se supone que aguantar es mi especialidad, y en una carrera como esta, donde dan tanto margen para terminar con la excusa de que somos muy pequeños, voy de lujo.

Tornado era perfecto para la prueba; probablemente quedase en muy buena posición. Me tranquilizaba que llevase a Jetwick con él, más aún en la parte más dura de la prueba.

-¡Seguiremos informando! -se despidió, cortando la conexión del micrófono.

Asentí satisfecha al ver que ya podía darle las siguientes instrucciones al equipo. Agradecía que, a pesar de mis decisiones, las cosas hubieran salido adelante.

-Bueno, chicos, este intento de seguimiento a nuestro candidato ha sido desastroso -reí, pensando en todo lo que nos había pasado en tan sólo aquel día-. Pero nos queda un tramo importante: la recta final.

-¿Y es literalmente la recta final? -levantó la mano Bobby.

-Bueno, sí y no: es una de las rectas del final -puse los ojos en blanco; muy agudo-. Digamos que es un tramo sin vigilancia cercano a la meta donde seguramente Ridley tenga pensado sacar su as de la manga. Allí es donde nos vamos a colocar.

-¿Y cuál es el plan? -preguntó Mirta.

-Pues... no tenemos -oí un rumor entre los compañeros-. Como no sabemos lo que va a hacer, no podemos preparar nada, pero confío en vosotros para detenerlo a tiempo, tal y como hicimos con los globos de agua.

Mia, Bobby e Imala asintieron satisfechos.

Y eso hicimos. Ocultamos la furgoneta, y, todos menos Etsu y Delmet, a quienes les di la orden directa de quedarse (no sin que Delmet protestara) llegamos hasta dicho tramo. Esperaba que Delmet lo de diera mucho la brasa a Etsu.

-Deberían estar aquí en cuestión de unos diez minutos -Teck miró su reloj-. Mira, Eria, parece que tenemos visita.

Sí: Ridley. Allí estaba, justo en la acera de enfrente. También miraba su reloj, así que probablemente estuviese esperando a su compañero. Era la primera vez que no lo veía tan pendiente de mí.

¿Y si no hacía nada? Ridley y yo no dejábamos de estar al mismo nivel. Igual ese día no le apetecía buscarme las cosquillas, pero no podía fiarme: no dejaba de ser Ridley.

En cuanto me vio, bajó de nuevo la cabeza a su reloj, sonriente. Intentaba hacerse el loco pero, al mismo tiempo, me hizo saber con su gesto que me estaba viendo claramente.

-¡Eria, aquí vienen!

Ahí estaban: Jetwick y Tornado, uno escuchando con una sonrisa y el otro contándole cosas muy animado, creo que no me hace falta especificar quién. Jetwick, al verme de vuelta, se le iluminó la cara por un momento para luego bajar la mirada. Iban a buen ritmo gracias a su mutua compañía, pero el tal Allan, el de las pecas y aspecto endeble, iba detrás.

Me fijé con especial atención en él: tenía la mirada perdida y estaba sudando, pero su ritmo era constante y bastante ligero; casi no parecía cansado. ¿Cómo lo haría? ¿Haciendo trampas? No... no podían arriesgarse a adelantarle pasos.

Entonces tuve una corazonada: ¿y si estaba cansado, pero era capaz de lidiar con ello de alguna forma que yo no comprendía?

-Eri... -Mia señaló su tobillo con el dedo tembloroso. Algo que yo pensaba que era una tobillera ancha normal asomaba a través de su pernera, pero en cuanto recordé que Allan venía del D-32 me vi venir los tiros.

-¡Jetwick! -todo el equipo se sobresaltó con mi tono de voz-. ¡Jetwick, detrás de ti!

Jetwick trató de procesar lo que trataba de decirle, pero estaba algo fatigado como para que sus reflejos no le traicionasen. Allan, mientras tanto, empezó a acercarse a ellos, cada vez respetando menos las distancias y tratando de buscarse un hueco en paralelo. Sabía que estaba a punto de pasar algo malo, pero no me atreví a quitar la mirada del tobillo de Jetwick.

Entonces Tornado lo comprendió. Tiró de Jetwick, lo empujó y sustituyó el tobillo de Jetwick por el suyo. Me tapé los ojos... pero lo que ocurrió fue, de alguna manera, inexplicable por lógica.

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