El equipo

El equipo

A veces...

Lo más divertido de la vida es el no saber el qué te deparará el futuro, ¿verdad? ~Eria Jumps

(Esta historia es ficticia, o al menos según Junie; Eria aún se opone completamente a esta idea...)

Golden Podium es un proyecto tanto escrito como dibujado que lleva en pie desde 2012. Tenemos una novela, dibujos, tiras... ¡y hasta un Motion Book! #goldenpodiumcomic

21 jul 2026

126. Inexplicablemente resistente

 Capítulo 126

Allan y Tornado chocaron lateralmente, pero Tornado se mantuvo sin ceder ni un ápice. Oí la tela de la pernera de Tornado rasgarse tras rozar con la de Allan y, cuando no pudo oponerse más a la fuerza de nuestro aliado, tropezó y cayó al suelo tras absorber el rebote de su propia fuerza.

Di un respingo, pero Allan no tardó en levantarse: se sacudió un poco el polvo y las rozaduras y siguió, sin la más mínima muestra de queja en su expresión. ¿Le ayudaría también su habilidad a lidiar el dolor?

Ridley hizo un gesto de frustración con el puño, se dio la vuelta y desapareció.

-Vale... eso ha sido muy raro -dijo Bobby, refiriéndose a Allan-. ¿Qué se supone que tiene ese chaval?

-Creo que es algún tipo de resistencia, pero no sabría decir cuál -respondí.

-Efectivamente -confirmó Teck-. Oí que había alguien en la academia con esa habilidad, pero me pareció tan macabro que no me lo creí.

-¿Qué habilidad?

-"Inmunidad", así la llaman, pero yo la llamaría "anestesia".

-¿QUÉ? ¿Significa eso que su habilidad consiste en no sentir nada? -puse los ojos como platos, y no fui la única-. ¡Eso es muy peligroso! 

-Bueno, como todo lo que hacemos aquí -se encogió de hombros-. Pero eso es algo que nos caracteriza mucho a los de Golden Podium: nos gusta meternos en el foco del peligro. Supongo que este chico no es la excepción.

Seguía sin sonarme bien. ¡Era demasiado macabro! Por mucho que no notara el cansancio, algo tendría que afectarle, ¿no?

-¿Qué excepción? ¡Ridley podría estar utilizándolo!

-Bueno, puede que sí -reflexionó Mirta-, pero, al igual que nosotros, ha venido a verlo. Sé que no solemos pensar bien de él, pero por algo será que lo ha hecho, ¿no?.

-Yo sí que creo que lo está usando, pero no es problema nuestro -rio Teck, buscándose las protestas de Mirta.

Fijé la mirada en los chicos mientras se alejaban pensando en que, por muy loco que sonara, Mirta tenía algo de razón. ¿Por qué si no habría venido Ridley a acera contraria? Además, después de verlo con su equipo cuando le gané en arborismo pude comprobar que, por tirano que fuese con nosotros, se sentía cómodo con los suyos, aunque sabía que si se lo contaba a mi equipo no me creerían.

-Bueno, ¿qué ha pasado con Tornado? -lo busqué en la lejanía -he de reconocer que nos ha salvado, pero el arañazo que le ha hecho Allan en la pierna le ha debido doler, por muy resistente que sea. Estoy algo preocupada por él.

Se hizo un silencio un poco raro. Alguien soltó una risita, no supe quién.

-Es impresionante que seas tan observadora para algunas cosas y que no te enteres de otras más obvias cuando te lo propones -se rio Teck.

-Algo de razón tiene -lo respaldó Bobby antes de que pudiera protestar-. ¿Qué te parece si vamos a recibirlos en la línea de meta y te lo explicamos todo allí? Total, Tornado nos acaba de hacer todo el trabajo.

Me encogí de hombros y asentí. Había sido un día muy largo y quería ponerle fin, descubrir a qué venían los secretismos y reunirme con los dos.

La meta no estaba demasiado lejos del punto, así que pudimos ir andando. Y menos mal, porque ya había tenido suficientes viajes en furgoneta por el momento. Delmet y Etsu ya estaban por allí; habían calculado tan bien los tiempos que casi parecía que nos hubieran leído la mente, y traían consigo un montón de cosas que servirían como avituallamiento. Habían encontrado un hueco para todos muy cercano al arco de la línea de meta, así que seríamos visibles.

Vi a cierta distancia una deslumbrante melena de un rubio cobrizo que me resultó familiar. Me imaginé que sería Zenas.

Entonces, llegaron.

Jetwick ya no parecía tan cansado y Tornado ni cojeaba. Levantaron la vista, se dieron la mano, las levantaron y, con un último acelerón que Allan no pudo alcanzar, cruzaron primero mirando hacia nosotros y después hacia la dirección en la que me había parecido ver a Zenas.

Silbamos y gritamos. No sólo íbamos recibir una buena cantidad de puntos, sino que habíamos quedado iguales, ¡y por delante del D-32!

Pasar a donde estaban fue complicado y tuvimos que esperar un poco para reunirnos con ellos. Durante la espera, el resto del H-45 apareció.

-Iban tan rápido que no había forma de pillarlos, ni con atajos. ¿Cómo habéis conseguido un sitio tan bueno?

-Ah... -miré a Teck-, nos han ayudado un poco, pero esa es otra historia. ¡Mira, ahí están!

Salí disparada a abrazar a Jetwick; no soy muy cariñosa, pero ese día había sido tan estresante que me sobraban los abrazos. 

-Lo has hecho genial.

Jetwick trató de mover las manos para responder a mi gesto, pero lo tenía agarrado tan fuerte que le era muy difícil saber lo que hacer. Cuando le solté, bajó la cabeza en agradecimiento, todo sonrojado, como era habitual en él.

Después, mientras mi equipo lo saludaba y jaleaba, me dirigí hacia Tornado con cierto aire de preocupación.

-¿Estás bien? Vi cómo el chico del D-32 te arañaba la pierna y...

-¡Ah! ¿Ésta?

Se golpeó la pierna con los nudillos con tan poca delicadeza que el sonido de los golpes me alarmó, cosa que se me debió notar en los gestos de las manos.

-¡Tranquila, Eria! -rió Tornado indicándome con un gesto que me relajara-. No es fácil tumbar a alguien como yo. Deja que te haga un pequeño resumen...

Cuando Tornado se levantó la pernera del pantalón con una miradita circunstancial que pretendía hacer la gracia, lo entendí todo. Por favor, ¿pero cómo no me había dado cuenta antes? Me enredé en una serie de justificaciones y disculpas absurdas que hizo que varios de los presentes rompiesen a reír.

-Sí, da un poco de grima, pero después te acostumbras -la miró Bobby de refilón.

-¿Cómo que grima? -sonrió Tornado con malicia-. Sólo es una prótesis. A Eria no le da nada de grima, ¿verdad? ¿O es que quieres verla más de cerca, Bobby?

-No, gracias -lo rechazó Bobby con firmeza.

-¡Yo si quiero! -exclamó Delmet. Para matarlo.

Mientras se gastaban bromas entre ellos, me di un tiempo para procesar esa nueva información. Claro, con ella había un montón de cosas que anteriormente no me cuadraban, pero que habían cobrado sentido.

-Bueno, esto habrá que celebrarlo, ¿no? -Zenas le dio a Tornado una palmada en la espalda y, a continuación, me miró a mí-. ¿Qué decís, F-06? ¿Os apuntáis a hacer algo todos juntos?

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